¿POR QUÉ VISITAR ESTA REGIÓN?
LOS ALPES FRANCESES EN INVIERNO
Durante toda la temporada, estaciones de renombre como Val Thorens y Megève garantizan una experiencia excepcional con su combinación de pistas de esquí legendarias, animados pueblos de montaña, arquitectura alpina y costumbres locales. Se pueden practicar numerosas actividades invernales, desde caminar con raquetas de nieve y pasear en trineos tirados por perros hasta probar el luge o montar en bicicletas de nieve. Después de tantas emociones, los huéspedes pueden relajarse en un spa o simplemente disfrutar de momentos de tranquilidad rodeados de imponentes picos, para luego descubrir las sabrosas delicias de la cocina saboyana. La experiencia continúa después de la puesta del sol con festivales de invierno y actividades de ocio.
LOS ALPES FRANCESES EN VERANO
El verano trae consigo sus propias maravillas. En L'Alpaga, las impresionantes vistas del Mont Blanc proporcionan un espectacular telón de fondo para dar paseos inolvidables por senderos forestales, que conducen a centelleantes lagos de montaña. También se puede explorar la zona haciendo una excursión en bicicleta eléctrica o volando en parapente y en globo aerostático. Los mercados alpinos exhiben los mejores productos locales, rindiendo homenaje a una gastronomía profundamente arraigada en la región. La vida en la montaña adopta un ritmo más pausado en verano: es el momento de buscar plantas silvestres, observar a las marmotas, descubrir la flora alpina, dormir siestas en los prados y dar tranquilos paseos por los bosques de abetos. El aire puro de la montaña invita a los visitantes a hacer una pausa, respirar profundamente y rendirse a la hospitalidad alpina.
LOS ALPES FRANCESES EN INVIERNO
Durante toda la temporada, estaciones de renombre como Val Thorens y Megève garantizan una experiencia excepcional con su combinación de pistas de esquí legendarias, animados pueblos de montaña, arquitectura alpina y costumbres locales. Se pueden practicar numerosas actividades invernales, desde caminar con raquetas de nieve y pasear en trineos tirados por perros hasta probar el luge o montar en bicicletas de nieve. Después de tantas emociones, los huéspedes pueden relajarse en un spa o simplemente disfrutar de momentos de tranquilidad rodeados de imponentes picos, para luego descubrir las sabrosas delicias de la cocina saboyana. La experiencia continúa después de la puesta del sol con festivales de invierno y actividades de ocio.
LOS ALPES FRANCESES EN VERANO
El verano trae consigo sus propias maravillas. En L'Alpaga, las impresionantes vistas del Mont Blanc proporcionan un espectacular telón de fondo para dar paseos inolvidables por senderos forestales, que conducen a centelleantes lagos de montaña. También se puede explorar la zona haciendo una excursión en bicicleta eléctrica o volando en parapente y en globo aerostático. Los mercados alpinos exhiben los mejores productos locales, rindiendo homenaje a una gastronomía profundamente arraigada en la región. La vida en la montaña adopta un ritmo más pausado en verano: es el momento de buscar plantas silvestres, observar a las marmotas, descubrir la flora alpina, dormir siestas en los prados y dar tranquilos paseos por los bosques de abetos. El aire puro de la montaña invita a los visitantes a hacer una pausa, respirar profundamente y rendirse a la hospitalidad alpina.